*CONEXIÓN CASTILLITO*

Olegario el voluntario

Posted in Artículos, Relato by Alejandro Barragán Luna on 23/09/2019

despachoOlegario el voluntario es de los que empezó apuntándose, año tras año, a limpiar de expedientes el espigón del Ayuntamiento, acompañando a gente con conciencia desinfectante. Al principio, también participaba en batidas multitudinarias para recoger licencias de apertura desperdigadas por la playa y pelos de plástico en las rotondas cuando se atascaba la depuradora. Una vez se unió a una patrulla rural ciudadana cuando aumentaron los robos hipotecarios y de perfiles de Instagram. Colaboraba en misiones de café y bocadillo para concejales en eternas noches electorales.

Seguramente, sería de los que se alistan en los comandos de ayuda ante desastres futbolísticos, llevando voltarén y vaselina a las víctimas. De los que trabajan en cadena con los vecinos para sofocar manifestaciones mediante baldes de agua, tal y como ha visto mil veces en la tele.

Si su amigo candidato le pide que eche una mano doblando servilletas para su boda, ahí estará Olegario el voluntario. Si un mago reclama un ayudante sin contrato, Olegario será el primero en levantar la mano. Que hay que pagar más impuestos para, por ejemplo, rescatar a los gatos en bancarrota, pues ahí estará él, con el monedero bien abierto. Que hay que repintar los grafitis-bici y no hay presupuesto, llámale y verás qué eficiente es con la brocha.

Olegario es un sol. Olegario es tierno. Olegario tiene una prótesis de platino en la parte alta de la espalda de tanto cariño que recibe de sus semejantes. Olegario, aun siendo gregario, tiene amigos por todas partes. El sistema está encantado con Olegario y viceversa. A lo mejor, incluso, cogen la calle Vicario y le cambian el nombre por el suyo. Sin embargo, nunca, nunca, nunca, y eso ya lo tiene más que asumido, por mucha voluntad que ponga, nunca le subirán el salario. Porque entonces, en vez de Olegario el voluntario, más de uno, haciendo el chiste fácil, le llamaría Olegario el compañero precario. Y eso, la Administración no se lo puede permitir. Sería un desprestigio.

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz (23 de septiembre de 2019)