*CONEXIÓN CASTILLITO*

Imbécil en moto

Posted in Artículos by Alejandro Barragán Luna on 01/09/2014
Boyas

Boyas

Hay en El Puerto un imbécil de los que ganan concursos de imbéciles. Como dice el diccionario, de escasos de razón. No, no es un político (creo). Es un imbécil anónimo, embozado, de los que llega rápido a ninguna parte, siempre haciendo ruido, de los que siempre tiene prisa, de los que siempre empujan para sortear obstáculos, de los que no dicen gracias ni por favor. Como él habrá varios, o muchos si ampliamos la perspectiva, pero hoy hablo de él. El imbécil de la moto que se pasea casi todos los días por calles y avenidas a velocidad absurda, aquella que inventó Mel Brooks para ir más rápido que la luz. Ese alelado que se cree que todos admiramos su poderío y su virilidad, porque es hombre, cuando nos adelanta como un cohete.

Desconocemos su nómina e ignoramos si tiene currículum vitae o simplemente se conforma con un perfil en el cara-libro. No nos consta su filiación política, ni su equipo favorito, ni siquiera sabemos si es cristiano viejo o semítico. El imbécil oculta su rostro bajo su casco protector de colores planos, como su ideología, que usa, al mismo tiempo, para proteger su débil cerebro de imbécil. Porque el resto de su cuerpo lo deja a merced de una humilde y fina camiseta, que se le levanta y flamea con el viento, y unas bermudas cualquiera, por lo que se deduce que tiene la seguridad de no hacerse daño si se cae. Es de los que cree que desollarse no duele, sin pensar que, con su imbecilidad podría matar a alguien, o varios álguienes. Porque su osado espíritu, egoísta por supuesto, no le da para pensar en el significado de tragedia. Evidentemente no teme morir o matar. Hay quien prefiere amonestar a aquellos que no perjudican al prójimo, mientras a éste se le aplaude, por su estupidez manifiestamente moderna, guay, chachi, molona.

Y me quedo tan pancho porque es anónimo, porque va sin nombre por la vida, cual llanero solitario, porque sé que no va a leer este escupitajo. Y lo hago porque soy así de cobarde, que no se lo digo a la cara. No como él, que es un valiente.

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz (1 de septiembre de 2014)

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The Feria

Posted in Artículos by Alejandro Barragán Luna on 03/05/2013

Lo que cuento a continuación es lo que me ha venido a la cabeza tras leer la noticia. No trato de entrar en polémica ni nada, que siempre me buscan por el interlineado y esta vez mi mente no ha ido más allá de la letra impresa. Porque, al final, qué más da a quién se le dedique la feria (menos me da a mí, que por h o por b ni la he pisado este año). Como si se la dedican a Dubai o a Ruanda (lo de Dubai, oye, sería buena idea…).

Litro

Litro

Total: es fácil de que se acuerde de esas escenas en las que dos recién enamorados comparten un algodón de azúcar rosa junto a un quiosco de tiro al pato, rodeados de extras mal pagados que deambulan alegres por el recinto. Acaban con un peluche gigante entre los brazos y se besan, casi siempre en la noria. Escenas rodadas en inglés, pero que vemos en falso español: Oh, Brian, cuánto te quiero. Sí, Bethany, siempre soñé con este mágico momento. A veces se divierten en montañas rusas y coches de choque, y otras bailando al son de una orquesta ambulante. Incluso, en ocasiones, Mike tiene que batirse en duelo con el malo de la película (en el laberinto de espejos o la casa del terror), demostrando, no solo su hombría, sino también el talento de muchos guionistas yanquis.  Pues eso es lo que se me ha venido a la cabeza al leer la noticia. Cómo le explicas al guiri lo que es la Feria de Primavera.

Quedaría entonces, señalar las pequeñas diferencias respecto de sus verbenas (cambiamos ahora Hollywood por Hemingway): el menú, la marca de las botellas, el olor del vino y la fritanga, el color de las casetas, el compás de la música en general, la vestimenta, la cifra de decibelios, el baile, el idioma y acento de la gente, ¿los toros?, los horarios, los precios, el concepto gañote, la ubicación geográfica –obviamente-, el garrulismo castizo, la pasión desmesurada. Hollywood y Hemingway. Muy publicitario.

Pero, oye, que de verdad, que no trato de polemizar. Que me da igual. De alguna manera habrá que darles la bienvenida a los del escudo antimisiles, digo yo.

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz (2 de mayo de 2013)

Ahora viene lo bueno

Posted in Artículos by Alejandro Barragán Luna on 28/12/2012
Pestiños

Pestiños

Alegremos esas caras, que ya está aquí el año nuevo y el Apocalipsis nos ha pasado por encima casi sin despeinarnos. No me digas que a ti sí te ha dado de lleno, porque si no, no podrías estar hablando ni leyendo ahora mismo. Así que, comenzamos nueva era y aquí estamos, casi todos (tampoco vamos a generalizar) mirando adelante y atrás, para no tropezar.

Alegrémonos, que una vez pasado el susto, ahora viene lo mejor, que es cuando todos los líderes del mundo, incluidos los de El Puerto, se ponen manos a la obra y lo arreglan todo. Dándole tras tras en el culete a los malos, incluidos los grandes magnates, y protegiendo a la clase trabajadora, que tanto escarnio ha estado sufriendo en los últimos días. Cualquiera, lo veo venir, podría dudar de que nuestros altos mandatarios se vayan a poner ahora a acometer tales reparaciones. Sin embargo, si lo pienso un poco, me resulta que todo tiene su sentido:

Yo, si hubiera tenido el poder en mis manos, y ante el anuncio tan preciso de los mayas, habría hecho lo mismo. De ser uno de ellos, también habría dejado todo a medias, a la espera de si el mundo se acababa o no. Si te dicen que el fin está justo ahí, al ladito ya, para qué esforzarte en poner una lavadora, fregar los platos o construir carreteras, centros de salud y aparcamientos. Para qué legislar con la cabeza, para qué resolver cuestiones básicas que cuestan dinero y tiempo. Por qué no pedir préstamos para dejar prestado al prestamista y cosas así, de ese estilo. Total, ya, para lo que queda, me lo gasto en, no sé, en el bingo, o en un montón de langostinos y oloroso, o en un dúctil móvil táctil prensil de última generación.

Pero ahora, viendo que todo ha pasado, que el año nuevo está ahí, no me cabe duda de que la razón y la lógica volverá a imperar entre los gobernantes de la Tierra, incluidos los de por aquí. Y así, nosotros, inocentes, les seguiremos perdonando cada vez que vuelvan a pegarnos monigotes blancos de papel en nuestras frágiles espaldas humanas.

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz (28 de diciembre de 2012)

El padre, la niña y el rey

Posted in Artículos by Alejandro Barragán Luna on 16/12/2011

Ese padre que sale del Breska o como demonios se escriba, con una gran bolsa de marca en una mano, y su hija de cinco años (aprox.), cogida de la otra. De repente, la niña le tira del brazo, abalanzándose hacia delante, corriendo hacia a uno de los miles de tres reyes magos que estos días se reparten por calles y centros comerciales por un pequeño jornal, y gritando papá papá, mira el rey mago. El rey mago reparte caramelos o algo parecido a los niños que se le acercan jovialmente. La niña sueña con abrazarle tiernamente y pedirle un millón de cosas. Tira fuerte del brazo de su padre. Pero su padre, tratando de sacar de sí mismo su máxima responsabilidad paternal, suelta duramente un “a ese ni te acerques, que es el que no me da trabajo”.

Misteriosa moralidad la del padre anti rey mago, que, con la bolsa de marca en la mano, hurga con crueldad en la ilusión infantil de su hija. En cambio, asombrosa es la inocente perspicacia de la jovencita: ¿se lo has pedido? Es evidente que el padre hace años que no escribe cartas a los reyes magos; justo desde que empezó a salir de las tiendas con bolsas de marca. Ahora, no podrá dormir, ese padre abrumado por su respuesta perversa y, a la vez, por la inteligencia de su hija.

No, no se lo he pedido, piensa ese padre atormentado, en voz alta, para que todos los que estamos alrededor lo demos por supuesto.  Menos su hija, que hace como que no escucha.

La niña tira un poco más fuerte que el padre, que empuja en dirección contraria, hasta que consigue pasar de refilón junto al compasivo abrigo monárquico, justo lo necesario como para obtener un rico caramelo de naranja casi dulce. El rey mago no le da tiempo a ver los ojos de la niña, pero sigue con la mirada su brazo, unido a otro brazo adulto, más largo, que se extiende hasta la cabeza del padre, ya vuelto de espaldas. Un padre atormentado, con bolsa de marca en la mano, que no quiere ni mirar la fantasía que desprende su pequeña y sigue su camino hacia delante.

Que alguien, por favor, me explique la condenada moraleja de este episodio verídico navideño, porque yo, a estas horas, no se la encuentro y el texto se me acaba.

Publicado en El Alambique, Diario de Cáiz (16 de diciembre de 2011)

Truco o trato

Posted in Artículos by Alejandro Barragán Luna on 21/10/2011

Truco o trato. Esa es la cuestión. Si escoges truco, te subo un tanto por ciento los impuestos municipales, contrato servicios que no se pueden pagar,  y mientras tanto esperamos, tú y yo, que los trabajadores que no cobran sigan haciendo sus labores de servicio público, limpiando y eliminando tus propios deshechos; y los míos. Y sin rechistar, cuidado.

chatarra

Eligiendo truco, te monto una fábrica, te vendo el sueño americano y cuando ya estés a gusto del todo, con la miel en los labios, te lo quito todo y me voy a China si hace falta para no verte más. Sólo por elegir truco, chaval.

Si coges truco, te puedo multar sin que te des ni cuenta, cerrarte el chiringuito y al mismo tiempo, brindarte unas de las tantas subvenciones que hay para buenos emprendedores. Y puedo incluso hacer unas obras, construir puentes y otras infraestructuras y, a la vez, hacerte creer que están totalmente paradas, como suspendidas en el tiempo. Sólo por elegir truco y no trato.

Si eliges truco, puedo irme a Madrid y subirte desde allí otros impuestos, el J&B y el Fortuna, por poner ejemplos aleatorios, y mientras, me pongo a prestar, o regalar, dinero a los bancos, para luego pedirles prestado a los mismos bancos para poder pagar otros préstamos, otros servicios y obras que no puedo pagar si no es pidiendo préstamos, que a la postre, no podré devolver si no es pidiendo otros préstamos ulteriores. Si eliges truco, también soy capaz de irme a Sevilla y crear y ofrecerte unas ayudas y unos servicios públicos que no puedo pagar si no es pidiendo un préstamo que… bueno, lo mismo que ya se ha dicho antes. De modo que si eliges truco, como siempre, me reiré un rato a tu costa.

En cambio, si eliges trato la cosa cambia. Si eliges trato y llegamos a un acuerdo, todo se arreglará. A ver qué te parece: tú callas, votas, ves fútbol y vas al Área Sur, al Bahía Sur o al Bahía Mar, y yo, disfrazado con cualquier sigla, voy y me quedo con los caramelos.

Esto es Halloween. O Jalogüin, según se mire. Así que tú eliges.

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz (21 de octubre de 2011)

Las deudas

Posted in Artículos by Alejandro Barragán Luna on 06/05/2011
puerta

Y los prisioneros tendrán que ducharse con vino de la tierra y sus cuidadores se lavarán las manos con toallitas húmedas. El patio se secará y se cuarteará al sol si las lluvias no lo remedian pronto. Y, entonces, los aseos primero, y los pasillos y las celdas después, acabarán oliendo a rancia humanidad. Mezclándose con productos esterilizadores concentrados, el hedor se convertirá en una lenta tortura para quienes tengan que padecerlo. Cuando ya no quede líquido elemento en las cañerías de las cárceles, clamarán al cielo, tanto unos como otros, para que las autoridades satisfagan la deuda contraída con los señores del agua. Porque los señores del agua son quienes tienen el poder sobre el abastecimiento y reclamaron en su día 300.000 monedas de euro no abonadas a su debido tiempo. Y ésas eran sus amenazas: desecar las prisiones morosas.

Y se recordará cuando vengan quienes pidan el pago de otras viejas deudas. Y llegarán los días en los que las calles se llenarán de desperdicios porque no habrá sitio para guardar 45.000 toneladas de basura al año. Y nos pringaremos y nos ensuciaremos, porque los hermanos de los señores del agua, que tienen el poder sobre las inmundicias que generamos, también dejaron de saldar sus deudas en su momento. Y entonces, muchos trabajadores de los servicios públicos verán cómo sus sueldos tardan en aparecer en sus cuentas. Y la gente clamará al cielo, para que los señores de las finanzas públicas satisfagan las deudas con los señores de las finanzas concertadas y privadas. Porque los señores de las finanzas, en general, estarán todavía calculando, haciendo números. Fabricándolos como sea para que no se les caiga todo encima.

Hasta que, un buen día, oigamos la historia del conductor autobús que se encontró una bolsa entre Valdelagrana y Fuentebravía, que contenía un millón de pesetas, avisó del hallazgo y logró que su octogenaria dueña recuperara, con gran alivio y alegría –se supone- el dinero perdido. Aprenderemos, pues, que todavía los hay honrados y valientes en estos tiempos en los que las administraciones, sus señores regentes y sus compadres juegan a los casinos en pos de unos muchos billetes y de unos cuantos votos agradecidos.

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz (6 de mayo de 2011)

Electoralizante

Posted in Artículos by Alejandro Barragán Luna on 24/02/2011
fruto

A medida que se van acercando las elecciones municipales, me entra con más frecuencia la risa floja. No por lo cómico del tema sino por lo nervioso que me pongo. Los últimos comicios los viví como redactor en esta misma casa y disfruté con la experiencia profesional. Sin embargo, ahora, desde este Alambique, la historia es bien distinta por varios motivos. Por un lado, ya no me tengo que comer las halagüeñas  ruedas de prensa de los candidatos, bolígrafo y grabadora en ristre. Por otro, en este espacio ya no tengo por qué tender a la neutralidad y, o, u objetividad, sino que me permito desnudar y exponer públicamente mi punto de vista sobre los asuntos portuenses que me interesen.

Entonces, como iba diciendo, me pongo nervioso cuando todo empieza a oler a propaganda política y todo se inunda de promesas sonrientes. Y me pongo nervioso porque ya me ha dicho mi padre que, cuando escribo, parece que estoy claramente posicionado en contra del partido gobernante. Yo me defiendo ofendido, negándolo, y argumentando que es mi deber moral, como periodista (de pacotilla, pero periodista), fiscalizar la labor de las autoridades, sean cuales sean sus siglas. Tampoco pensaba yo que mis columnitas tuvieran tanto tufo electoralizante. Pero como mi padre es de los pocos que me hacen críticas constructivas, tengo que darle crédito.

Entonces, para evitar que me etiqueten con la insignia de uno y, o, u otro partido, y pueda conservar mi integridad profesional, no paro de buscar un método profiláctico que me ayude a no caer de nuevo en el análisis político. No sé, dedicarme al comentario poético, la crónica deportiva y, o u taurina, el comentario gastronómico, el ensayo psicosocial, el género epistolar… Olvidarme ya de las obras, las pasarelas, los puentes, el paro, las prohibiciones, las ventas, las ilegales, los campos de rugby, los impagos, los planes industriales, el gasto social, las peatonalizaciones, los eres, los ertes, los apartahoteles a pie de playa.

Pero es que, jolín, me cuesta un trabajito… Ah, y una cosa que es cierta; en realidad, tampoco voy tan a saco contra nadie. Siempre intento guardar las formas. Al menos, esa es mi intención. ¿No?

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz (24 de febrero de 2011)

Geografía

Posted in Artículos by Alejandro Barragán Luna on 15/07/2010
pantalla

pantalla

Reconozco que mi indignación proviene de un arranque irracional, miedoso y hasta chovinista. Pero es que cuando hay tanta gente que lo dice en toda mi cara, automáticamente se me hinchan las narices y mi rostro adquiere un color imposible, haciéndome sentir forastero en mi propia tierra. Hiperventilo. Tiemblan mis piernas y sudan las palmas de mis manos. Hasta puedo emitir palabras del neolítico. Y lo peor es que puede suceder, y de hecho sucede, en cualquier parte del país, en un banco, en un parque, en un concierto, en la estación, a cualquier hora del día o de la noche, con jóvenes, mayores, turistas o empleados de banca.

Repito que soy consciente de que mi reacción es una reacción ajena al intelecto y al razonamiento humano contemporáneo. Es un acto emocional y casi instintivo. Pero no soporto que me lo digan a la cara. Y más ahora, cuando parece una moda y hay más gente que lo suelta así, sin más, como si no ofendiera a nadie, sin que nadie haga nada por remediarlo definitivamente.

Sin embargo, los pobres de espíritu que lo van pregonando en activa y en pasiva, a los cuatro vientos y sin ton ni son, basan sus afirmaciones en su propio conocimiento de nuestra realidad geográfica y administrativa (un conocimiento más bien escaso, por supuesto). Unas afirmaciones que, aunque sean barbaridades falsas, a lo mejor deberían perdonarse, pues no todo el mundo tiene la capacidad de aprender geografía. Tampoco van a provocar un caos burocrático a nivel internacional, aunque si se expande demasiado esta corriente, quién sabe lo podría pasar aquí.

Pero qué quieren; me duelen los oídos cada vez que me lo dicen. Y me centrifugan el cerebro cada vez que insisten en su verdad incuestionable, cuando les explico que se equivocan: No, El Puerto es un municipio distinto. Jerez no tiene playas. Valdelagrana y Vistahermosa son y están en El Puerto. Y entonces, cuando creen que me convierto en animal, mis pupilas se tornan rojas y se me erizan los vellos del lomo, se achantan y preguntan con cuidado ¿de verdad? ¿El Puerto no está en Jerez?

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz (15 de julio de 2010)

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