*CONEXIÓN CASTILLITO*

Yo no juego

Posted in Artículos, Reflexiones by Alejandro Barragán Luna on 18/12/2017
Ficha lovecraftiana

Ficha lovecraftiana

No me mires así. No he comprado ningún número, ¿qué pasa? Soy el rarito de la oficina. Allá tú si quieres convertirte en un ente millonario sin madrugar. Yo estoy vacunado. Creo que a mí me tocó una vez, hace ya tiempo, pero no fui a cobrar el premio. Por aquel entonces, supongo que me daría vergüenza presentarme allí con el boleto premiado, con los periodistas atosigándote, regándote la cabeza con vino espumoso. Hoy día, no es vergüenza lo que sentiría, sino repelús. Allá tú con tu moral y tu avaricia.

Y tu codicia. Que antes de que te toque, fíjate, ya estás pensando en cómo evitar que Hacienda le dé el gran bocado a tu presa. En cómo esconder el botín. En cómo invertirlo para ser un poco más rico. Y seguro que eres de los que se indignan con los papeles de Panamá. De los que insultan a los encorbatados. De los que odian la Gibraltar inglesa.

¿Sabes cuántas familias se rompen cuando llega la hora del reparto? Yo no lo sé. Creí que tú lo sabrías. Habría que mirar la estadística; seguro que más de una. Que si a mi hermano mayor le has dado más que a mí, que si tu primo lo necesita para abrir un gastrobar en la calle Cruces, anda, dale un pellizquito, que si te lo habías callado porque careces de espíritu familiar, que si tu sobrina quería estudiar aeronáutica en Sudán y no le dan beca, que si yo te ayudé cuando no podías pagar la tele de plasma esa tan grande y fea y ahora te lo gastas todo en un viaje a Timor Oriental. Cosas así.

Ya. Que no es para tanto. Que es una tradición ilusionante, que no hace daño y que, cuando toca algo, apenas te alcanza para pagar el préstamo de la comunión de tu hija. Pero, entonces, digo yo, sin ofender, ¿no sería más edificante, vigorizante y tonificante que compartierais el premio entre todos los participantes? Yo que tú, presentaba la propuesta en el próximo pleno municipal, a ver si así, por suerte, se entretienen con el debate y dejan de ocurrírseles ideas urbanizables en primera línea de playa. Sería un punto. Ganaríamos todos.

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz (18 de diciembre de 2018)

Black Friday

Posted in Artículos by Alejandro Barragán Luna on 20/11/2017
rejilla

rejilla

Mira que os gustan los sonidos del Black Friday, esa selva resonante que os acompañará de aquí a enero. Bsssb, la puerta automática retráctil que te da paso. Nana, narananá, el hilo musical fresco que se retumba a sí mismo. Murrrm, uuuh, murrrm, el murmullo de la gente apresurada y feliz. Fizit, fizit, fizit, los pasos de la gente feliz. Crerrrrrrr, las ruedas de los carritos de esa misma gente apresurada y feliz. Puct, el paquete que has elegido que cae en el carrito. Puct, otro paquete que cae al carrito. Puct, puct, puct, puct. Stijc, el carrito que se clava en la cola. Pump, el golpecito que te dan sin querer. Disculpe, que te dicen a veces. Afruc, aaafruc, las cosas que colocas en la cinta transportadora. Bffffb, la cinta ésta, que se desliza mágicamente. Buenas tardes, que te dicen. Bib, bib, bib, los códigos de barras que dicen ¡presente! y se tatúan en la cuenta electrónica. Toft, toooft, los productos que resbalan hasta el fondo de la bañera metálica. Gupf, gupf, las bolsas que se llenan. Son dos mil, es la suma que te dicen, por poner una cifra cualquiera. ¿Tiene tarjeta de piiiiip –nombre comercial omitido-? No, o sí, depende de quién seas; yo no, desde luego. Rijjjj, cartera con belcro que se abre. O bien, plip, cartera de broche que se abre. Clinc clinc, las monedas que brincan calientes. Fruup, la tarjeta del banco que asoma. Chakh, la caja que salta en retroceso. Prrrimp, el cambio, ordenado por color y peso, que se zarandea queriendo salir de su prisión. Ddfffft, la banda magnética que te resta el saldo. Psd, pssssd, jeerrc, el ticket que se desenrolla y se autolesiona. Frrrrr, el papelito que se convierte en bolita directa a la papelera, o al suelo si tu mentalidad es fea. Ggrerrg, ggrerrg, las bolsas que agarras. Sonrisa. Gracias, hasta luego. Bsssb, la puerta automática retráctil, que te despide. Nana, narananá, el hilo musical que va caducando, sordo, detrás. Mira que os gusta el Black Friday. A mí, musicalmente, me gusta más la versión de Megadeth.

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz (20 de noviembre de 2017)

La sala de espera

Posted in Artículos by Alejandro Barragán Luna on 06/11/2017
lamparita

lamparita

Imaginad una sala de espera reluciente. Se abre la puerta y entra una persona que me saluda y que resulta ser una persona concejal normal. Voy a omitir detalles de su identidad y de nuestro emplazamiento para ir creando una atmósfera de suspense, con la que pretendo atrapar vuestra atención lectora. Viene a lo mismo que yo: a esperar. Se sienta a mi lado y comenzamos a hablar, como si habláramos a menudo y mucho. Pensad que no todo el mundo va hablando por ahí con personas políticas a plena luz del día. Es una situación extraordinaria.

Podríamos opinar sobre el clima, sobre el estado del campo de rugby o sobre el turismo de polígonos tristes y vacíos, pero no lo hacemos. Por suerte, la conversación se centra en asuntos más interesantes y comprometidos. Sabe que no llevo grabadora, por lo que se va de la lengua con toda la tranquilidad del mundo. Me cuenta suculentos secretos sobre trepas profesionales, camaradas de perfil bajo y otras sucias interioridades de su partido. Temo que de un momento a otro, me suelte el bombazo informativo, como se dice en el periodismo moderno, que haría temblar los cimientos del mismísimo Ayuntamiento. Podéis imaginar mi expectación en la sala de espera.
Cuando saca el móvil para enseñarme algo -máxima intriga, clímax de la escena-, en ese instante, justo en ese instante, se abre otra puerta y aparece una auxiliar. ¿Alejandro?, pase a la consulta. Es mi turno y nos quedamos, todo el mundo, en ascuas. Adiós, estamos en contacto, me dice más o menos, aun sabiendo que no estaremos en contacto, y se guarda el móvil.

Ahora, cerrad los ojos y pensad en la moraleja de esta historia. Podría hacerlo todo público, identificar a mi fuente lenguaraz y divulgar sus secretos, y luego incluso podría dar mi opinión sobre trepas y camaradas de perfil bajo en cualquier partido. Pero preguntaos: ¿por qué no lo hago? Venga, rebanaos la cabeza y contestad. ¿Alguien quiere pagarme para que cuente mis experiencias en una sala de espera reluciente? Pues eso.

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz (6 de noviembre de 2017)

Un chasco en Doña Blanca

Posted in Artículos by Alejandro Barragán Luna on 23/10/2017
mapa

mapa

Nos hemos llevado un chasco. La posible solicitud de anexión del poblado Doña Blanca a Jerez y su consiguiente separación de El Puerto no está teniendo el respaldo mediático que cabría esperar. Parece ser que interesan más los referéndum de Lombardía y Véneto, que son regiones prósperas y ricas. No como el poblado, que por no tener no tiene ni columpios. Parecía, en un primer momento, que se produciría una especie de rebelión en este enclave situado a los pies de la sierra San Cristóbal, en lo que hace tres mil años fue un importante puerto fenicio. Parecía que las paredes del poblado se iban a llenar de panfletos secesionistas y que en las escuelas se cantaría cada mañana el himno doñablanqueño ‘Los labraores’. Se pensaba que la Policía Local tomaría las calles del poblado y cerraría su asociación de vecinos. Que sus tiendas se marcharían a la calle Larga. Que sus turistas cancelarían sus visitas y se irían a Valdelagrana. Que los balcones de El Puerto se llenarían de banderas verdiamarillas. Que los vecinos de Los Milagros harían boicot a los productos autóctonos de Doña Blanca. Que la prensa nacional se inundaría de críticas a la declaración unilateral de pedanía agrícola, y de análisis y artículos sobre su pasado colonial, su acento diferencial y su histórico abandono administrativo por parte del Ayuntamiento.

Puede que estén ya planeando un referéndum para la segregación y mantengan negociaciones con la alcaldesa de Jerez. Pero nada, a nivel público, no se ve reacción alguna. Ni un mísero chiste como respuesta. Ni un montaje fotográfico de esos tan graciosos que te mandan por whatsapp. Queda claro que el poblado no ha sabido llamar la atención como es debido, cuando lo más fácil habría sido, no sé, por ejemplo, esperar a que su equipo de fútbol diera el salto a la liga profesional.

Nosotros aquí, creyendo que se iba a montar la de san Quintín a lo Tarantino, y los demás, ahí, atentos a los triciclos eléctricos que van a usar en breve los barrenderos de nuestra metrópoli.

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz (23 de octubre de 2017)

Katalonien

Posted in Artículos by Alejandro Barragán Luna on 09/10/2017
casa grande

casa grande

El otro día, un colega sueco me invitó a enviarle un artículo de opinión para una conocida revista de su país sobre lo que está ocurriendo en España. Un artículo serio, con lo difícil que es eso. Me dijo cuántos caracteres necesitaba, preguntó por la familia y poco más. Acepté el reto, sí, sin pensar que podría perder amistades, yo, que soy alérgico al polvo.

Estresado, respiré profundamente tres veces, activé algún chakra y comencé a teclear como un poseso. Las primeras líneas narraban las detenciones masivas de esos hosteleros que defraudan a la seguridad social con tal descaro que incluso amenazan a sus trabajadores si abren la boca. De ahí, salté a las cargas policiales que se suceden aquí, cada vez con mayor contundencia, contra los banqueros que se saltan la ley, robando y apropiándose multimillonariamente de dinero público para salvar sus culetes ineptos. Y luego, en el siguiente párrafo, describí las manifestaciones pacíficas que alientan a las fuerzas de seguridad a acabar con los que falsean la declaración de la renta año tras año; ésos que, aunque parezca que hacen algo legítimo, lo que están provocando es una fractura del sistema. Tras un punto y aparte misterioso, relaté cómo tiraban por las escaleras, de forma proporcionada, a unos políticos muy valientes que se sentaban y resistían a cara de perro defendiendo a unas personas que tras ellos, votaban cosas ilegales.

Una vez terminado, lo releí todo, tirité y comprendí que debía decirle a mi colega sueco que me rendía, que esto no es lo mío, que yo sólo escribo artículos municipalistas, o provincianos como mucho. Pero me dije, “qué demonios, por qué no, si me lo van a traducir al sueco y la gente aquí sólo pillará palabras como Katalonien, Spanien o Rajoy en un contexto indescifrable”. En realidad, no me dije “qué demonios”, porque es una expresión que nunca uso, pero quedaba bien abriendo el entrecomillado. El caso es que le di a eliminar y empecé de nuevo, ahora, hablando de banderas y muros transparentes.

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz (9 de octubre de 2017)

Barriendo barriadas

Posted in Artículos by Alejandro Barragán Luna on 25/09/2017
columna

columna

Mientras os molestáis en hablar de la relación etimológica entre los términos referéndum y fútbol deluxe, leo la noticia de que a la barriada de José Antonio, la que está al lado del cementerio, le quedan pocos telediarios. El fin de esta favela en miniatura os resultará poco relevante, pero a mí me sirve para retrotraerme a mi época de reporterillo, cuando la actualidad me hacía rodar de vez en cuando por sus cuatro callejuelas.

En una ocasión, aparecí por allí, en pleno verano, a las cuatro de la tarde, para hacer una crónica sobre la escolta policial que habían impuesto a los barrenderos municipales, tras sufrir unas supuestas agresiones. Caminar por sus calles bajo el sol criminal era como estar en una escena crepuscular de película del oeste: silencio devastador, polvo revoloteante, miradas desconfiadas. El único espacio con vida aparente era un pálido quiosco de helados, cuyos parroquianos me trataban como si fuera un agente secreto (y eso que les dije la verdad). Mientras esperaba a que aparecieran los dos barrenderos junto al patrullero, decidí adentrarme en la calle central del barrio. Un zombie con aspecto de yonqui apareció de la nada y me pidió unas monedas, sin ánimo de ofender, afirmando que era mejor pedirlas que robarlas. Mi sonrisa imbécil me traicionó y me sentí obligado a darle las monedas. Cuando aparecieron los barrenderos, barriendo tranquilos, me contaron que no les sonaba lo de las agresiones. Varias patrullas pasaron por el barrio, pero ninguna escoltó a nadie.

Durante muchos años, José Antonio ha sido una barriada alfombra: se barre a su alrededor, la levantan y bajo sus cimientos rebosantes arrojan los escombros del sistema. Y ahora que la van a derribar, habrá quien crea que su espíritu quedará sepultado para siempre, como en un cementerio indio. Como si fuera difícil encontrar nuevos barrios alfombra para que, mientras seguís hablando de democracia y esas cosas, se pueda seguir barriendo y todo a su alrededor quede bien limpito y reluciente.

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz (25 de septiembre de 2017)