*CONEXIÓN CASTILLITO*

Una leyenda del centro

Posted in Artículos, relato by Alejandro Barragán Luna on 21/05/2018

Dice así la leyenda: Y cercaron todo el centro con una valla electrificada, con topping de espinos por si se iba la luz. El paseo fluvial, la calle Valdés, el cementerio y el parque de la Victoria dieron forma al perímetro. Dentro quedaron bodegas con eco, castillos neocapitalistas, palacios y templos mancomunados, plazas ensimismadas, casas ornamentales, casas con cáncer, casas habitadas con ascensor, bares, muchos bares, tiendas polvorientas (las limpias fueron cerradas adrede) y adoquines en desuso.

20180412_145242Para entrar o salir, habilitáronse varios accesos con peaje y control de pasaportes. Se asignaron guías turísticos a todo el que conseguía acceder al centro histórico, para que aprendiera de nuestros errores (sic). Prohibidas las fotos, se vendían postales oficiales con imágenes de siglos pasados, cuando todo era honroso (honroso, no horroroso; nota del narrador) y la gente trashumaba y pacía sonriente.

Permitiose a algunos vecinos autóctonos vivir en la reserva, siempre que lucieran trajes tradicionales. El territorio fue dividido en distritos, separando entre sí a realistas, idealistas, pesimistas y catetos, cada etnia en un punto cardinal. Evitáronse así muchas disputas electorales que podían aburrir hasta a los munícipes más simpáticos. A los comerciantes más veteranos les cedieron algunas esquinas para hacer negocio con visitantes y coleccionistas de licencias. Los modernos, en cambio, fueron precarizados más allá de la verja.

Atraídos por el éxito de la iniciativa, llegaron caravanas de reporteros especializados, expertos en Fitur, inversores abstemios y peregrinos del exotismo. Las colas de acceso se tornaron espirales, eternizando la espera para tratar de repeler la masificación. Sin embargo, en poco tiempo, derribáronse las vallas electrificadas y llenáronse las calles de luces de neón y crema solar. Finalmente, las tribus oriundas acabaron desahuciadas por la fuerza. Y en su éxodo, cuenta la leyenda, cantaron con empatía una copla que decía “te vas, me dejas…”.

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz (21 de mayo de 2018)

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Lunes de silencio

Posted in Artículos, fábula, relato by Alejandro Barragán Luna on 07/05/2018

IMG_20180506_124659Tras el último humo de la última moto, surge de una alcantarilla un pequeño bicho que ha estado hibernando desde el jueves. El bicho mira a su alrededor, temeroso de que queden neumáticos rezagados, antes de sacar su cuerpo entero. Cuando se asegura de que reina el silencio, comienza a dar saltitos, de adoquín en adoquín, mostrándose más feliz que una perdiz con contrato fijo. A medida que avanza, otros bichos van desperezándose entre los huecos, pocillas y charcos perennes, y acaban uniéndose a su congénere en esta gozosa mañana primaveral. Pronto, son miles de bichos los que se mueven en procesión, rumbo a la playa, pasando por calles vacías que rebosan letreros que dicen se vende, se alquila, se entristece. Cruzan plazoletas con sabor a cerveza y saltan fincas abandonadas y pisan asfaltos en aceite. Cuando van llegando al mar, ya no son miles sino millones de bichos, y les acompañan urracas, gorriones, ratas, gatos callejeros y alguna que otra cigüeña.

La peregrinación termina en la orilla, donde cada uno siente el abrazo purificador del agua salada. Con sorprendente armonía, comienzan a cantar a la naturaleza, sacrificando larvas de mosquitos, invocando un futuro de terror y venganza. Y danzan hasta convertirse en una nube amorfa, gris y salvaje que cubre el cielo civilizado. Se estiran, se encogen, se retuercen en éxtasis. Y al final, tras un simple soplo de aire matinal, la fiesta se disuelve y cada cual regresa exhausto a su alcantarilla, a su charco, retomando así la cruel normalidad diaria.

Mientras todo esto ocurre, los humanos duermen, incapaces de ver tan asombrosa manifestación. Y si la vieran, no la comprenderían. Los humanos son poco proclives a entender estas cosas mágicas. Los humanos, más bien, se despiertan como con resaca de tres días y van al trabajo, o a buscarlo, sin darse cuenta de que hoy los animales no contaminantes celebran el llamado Lunes de silencio, gran día festivo, tan simbólico para ellos como un equinoccio o una noche de luna llena.

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz (7 de mayo de 2018)

Pleno musical

Posted in Artículos, Reflexiones by Alejandro Barragán Luna on 09/04/2018

ordenataMaravillosa la idea de amenizar el pleno municipal con una actuación de música y baile en directo, bajo la mirada átona de los concejales. Cómo no lo habían pensado antes. Me he tragado unos cuantos plenos y son, junto a los boletines oficiales, uno de los tostones democráticos más graves de la historia. Con música es otra cosa. La gente alegra sus corazones. Las ideologías se funden en la armonía, y pierden su olor. Así da gusto la política.

¿Te das cuenta? Una mente avispada y poderosa programaría actuaciones de artistas locales en cada sesión plenaria, para los antes, los después y los recesos. Se cobraría la entrada a quien no consiga invitación por enchufe, como siempre. El evento se anunciaría solo, de forma viral, sin costes. Se abriría un ambigú y tienda con chapas, camisetas, gorras… Se movería el dinero fresco. La evolución natural, conmovedora, sería que los concejales se animaran en futuros plenos a rimar y poetizar sus propuestas y disparates, mientras compañeros de bancada marcan el compás con palmas sordas. Con el paso del tiempo, cada intervención habría de ser musicada, a pelo o con acompañamiento solidario. Sueño con una especie de videoclip grabado en ese salón de triste color: El alcalde, que se pone en pie, estira el cable del micrófono y canta su parrafada a ritmo de bolero, mientras los funcionarios le hacen los coros. Con un poco de vista empresarial, las actas plenarias podrían grabarse en disco y luego venderse en la puerta del Ayuntamiento. O con descarga digital legal municipal. Quién querría piratearlas.

Mi temor es que el pueblo ofendido por la música reúna firmas para reclamar respeto por sus gustos ofendidos. Correríamos el riesgo de que sus señorías amenizaran los plenos con corridas de toros, llenándose todo de albero, puros y sangre, con lo limpio que está todo. La política espectáculo en su apoteosis. Y todo el mundo se olvidaría de que músicos y actrices siguen teniendo difícil trabajar en la calle o en los bares. Sería un disgusto.

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz (9 de abril de 2018)

Narcoteatro

Posted in Artículos, Reflexiones by Alejandro Barragán Luna on 26/03/2018

fachadaCuando era chico y veía en la tele que desbarataban un alijo de tres toneladas de hachís (varios millones de porros), por decir una cantidad, pensaba que el mercado quedaría desabastecido y la gente dejaría de drogarse obligatoriamente. Claro que, luego, aprendí que eso era imposible. Ni faltaba grifa ni la gente dejaba de drogarse. De repente alguien te explica, sin ningún rigor científico pero con mucha fe y poder de convicción, que cuando atrapan una tonelada es porque por el otro lado está entrando el triple, o diez veces más, qué sé yo. El caso es que, sea como sea, la droga no se acaba nunca. Podría ser que los mercaderes fueran tan buena gente que sólo quisieran facilitar el consumo a sus viciosos clientes. Pero también, quizás con una razón más poderosa, porque se trata de un negocio suculento, toda una industria, que mueve mucho dinero. Ah, claro, eso, el dinero. Pues sí. El dineral.

Más mayorcito, empecé a preguntarme por qué no era legal el consumo de drogas. Si está permitido el consumo de autopistas y de prensa rosa, el diesel y el palmiste, las quinielas y las hipotecas, por qué no dejan que el vicio drogadictil pague su IVA y sus sellos de calidad certificada, pudiendo así desestacionalizar el turismo. Por qué, me preguntaba. Je je. Qué inocente.

Ahora, cuando veo en las noticias que desbaratan un alijo de toneladas de hachís (y sus millones de porros), pienso en una enorme cortina de humo que huele a eso mismo y en unos títeres que, en escena, juegan a la mafia para ganar dinero rápido o sustentar a sus familias desempleadas. Cuando veo lo de las lanchas en la playa, los desembarcos a plena luz del día, el incremento de la agresividad del gremio, los robos de coches para transportar la droga, siempre me da por pensar en lo que hay detrás del foco, al otro lado del forillo. Quién mueve los hilos, quién escribe el guion y con qué fin se esconden tras el retablo de este gran narcoteatro de títeres. La respuesta ya la tengo, pero, ja, a ti te la voy a contar.

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz (26 de marzo de 2018)