*CONEXIÓN CASTILLITO*

Entrevistas folclóricas

Posted in Artículos by Alejandro Barragán Luna on 19/06/2017

IMG_2771La entrega de currículos en un bar de copas para optar a un empleo medianamente público de socorrista de playa es, cuando menos, un hecho folclórico. La noticia, recientemente conocida, me hace recordar una historia que me ocurrió a mí hace ya muchos años y que os quiero contar aunque no tenga nada ver, salvo por lo folclórico, y sin afán de ser moralizante.

Un día, un humano me citó para una entrevista de trabajo en un conocido restaurante de El Puerto. Llegué con puntualidad cuántica a la una y treinta de la tarde y me recibió acodado en la barra, con una cerveza a medio tomar y unas patatas fritas a medio acabar. Tras pronunciar mi nombre real, nos dimos un fuerte apretón de manos, como si hubiéramos firmado un negocio redondo.

Entonces me hizo la primera pregunta, y última, de la entrevista: ¿Qué tomas? Un zumo de naranja, contesté, sabiendo que si pedía alcohol condicionaría la opinión que tendría de mí. A partir de ahí, la cita se convirtió en un monólogo con una cantidad inverosímil de andanzas, entuertos y anécdotas poco digeribles. En más de una ocasión, traté de interrumpir su larga exposición de motivos, para humanizar mi talante y dejarle claro que yo también tenía opiniones e incluso podría estar de acuerdo en su tesis sobre la falta de agua en Marte. En alguna pausa efímera, solté un rápido “ah, sí, eso es verdad”, pero él hizo caso omiso, con la mirada perdida en la entrada de los baños e inmediatamente dio un trago a la cerveza. En seguida cambió de tema y comenzó a darme explicaciones sobre por qué sus hijas preferían la gimnasia rítmica a las clases de guitarra.

Mi currículum, guardado en una fina carpeta negra, iba entrando en combustión. Comencé a dar sorbos lentos al zumo: algo tenía que hacer para no parecer el nieto de aquel humano. De pronto, se irguió sobre el taburete, pidió la cuenta y con una enorme sonrisa, me volvió a dar la mano, y sin soltarla, me invitó a su oficina dos días más tarde. Folclóricamente, conseguí el trabajo y yo sin saber por qué.

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz (19 de junio de 2017)

Un mensaje despacito

Posted in Artículos by Alejandro Barragán Luna on 05/06/2017
barril

barril

Es evidente que Despacito, temazo del año, oculta un mensaje satánico entre sus letras. No hay más que pararse a pensar, por ejemplo, en los versos que suenan así: “firmo en las paredes de tu laberinto, y hacer de tu cuerpo todo un manuscrito, sube, sube, sube”. Pueden leerlos otra vez, para comprobar que no bromeo. Es obvio que el autor pretende dejar escondida entre líneas una llamada de lo Oscuro, solo para que las cabezas bailantes capten su sentido a nivel inconsciente, tatuándose en el hipotálamo y así gobernarlos a todos, atraerlos y atarlos en las tinieblas.
También es evidente el mensaje ultravirilizado que se desprende de cada una de las estrofas y estribillos. Aquí, la obra de Luis Fonsi nos presenta al carismático supermacho del siglo XXI, con cuya sola mirada es capaz de hacer que una mujer se torne muñeca hinchable sin que proteste. “Ven, prueba de mi boca”.
Lo que no resulta tan evidente a oídos del gran público global es su marcado mensaje portuensista. Esto lo descubrí en la pasada Feria escuchando la canción por doquier, como un mantra, un himno. Por ello, quizás sólo un portuense (fíjense ya en la relación porteño-puertorriqueño que subyace en su etimología) será capaz de entender lo que digo. Si bien en cierto momento llega a decir Puerto Rico (genial guiño lingüístico), la letra de la canción es puro amor por El Puerto: apréciense los versos “tus lugares favoritos (favorito, favorito baby)”, “quiero ver cuánto amor a ti te cabe” y “hasta que las olas griten ay bendito”. ¿Qué otra cosa querría decir cuando canta “déjame sobrepasar tus zonas de peligro” o “tu belleza es un rompecabezas” si no es en referencia a nuestro patrimonio? No hay duda de que en El Puerto se va despacito, las obras van despacito, y las licencias, despacito, y los contratos públicos y las ayudas, despacito, y los juicios y las condiciones socioeconómicas, pasito a pasito, suave suavecito. Ni un pasodoble de comparsa alcanza tal nivel de lirismo metafórico. ¿Cómo iba, si no, el Vaporcito?

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz (5 de junio de 2017)

El Gran Toro de la feria

Posted in Artículos by Alejandro Barragán Luna on 22/05/2017

IMG_2952Dígame, no ha tenido mucho tiempo de prepararse para ser, una vez más, el Gran Toro, que todo lo ve, todo lo oye y todo lo sabe en la Feria, ¿cómo se siente? La verdad, es un orgullo y una satisfacción enorme ser la luz, simbólica, que ilumina todo el recinto ferial… ¿En serio lo dice? Bueno, no, lo decía porque es lo que suele decir en las entrevistas; en realidad es un suplicio estar ahí, seis días, sufriendo las inclemencias del levante y del calor. Nadie le ha preguntado si quería hacer esto, ¿no? Efectivamente, de un día para otro deciden levantarme, como un coloso de Rodas portátil, con prisas y sin mimo, y después, todo el mundo a hacerse fotos conmigo como atrezo. Si no son fotos, ¿qué otra cosa podría hacer la gente bajo su sombra? Pues mire, siendo yo el Gran Toro, que todo lo ve, todo lo oye y todo lo sabe, los fieles feriantes deberían rendirme pleitesía nada más entrar en el recinto: arrodillarse, encender un fuego purificador, sacrificar sus aplicaciones móviles, y gritar mi nombre verdadero tres veces mirando al cielo. Es un deseo bastante soberbio, ¿no cree? Claro, soy soberbio, soy el Gran Toro, se lo recuerdo, y represento un mito más antiguo que el de Matusalén. ¿Cuánto le van a pagar? Los dioses no cobramos, no tenemos convenio colectivo. Vamos, que sois como becarios. No me tire de la lengua. Los animalistas no han defendido sus derechos como toro que es. Ésos son todos ateos, probablemente me vean como un subproducto comercial. Sin embargo, siempre hay quien pretende hacer polémica con su labor de toro florero, cual mono de feria, mientras alguien se lleva un dinerito. Ya estoy acostumbrado a que me usen como arma arrojadiza y como diana al mismo tiempo; ser una divinidad en forma de toro en este país no es plato de buen gusto. ¿Por qué cree que le escogieron a usted entonces? Es muy simple, en realidad buscaban un político de forma humana, que todo lo viera, que todo lo oyera y que todo lo supiera, y que encima, no cobrara, pero nada, no lo encontraron.

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz (22 de mayo de 2017)

Mentar a la madre de uno

Posted in Artículos by Alejandro Barragán Luna on 08/05/2017
hierro

hierro

Madre no hay más que una. La madre del líder norcoreano. La madre de Christine Lagarde. La madre de todas las bombas. La madre que me parió. Madre mía, qué cosas tienes. Madre Tierra o Pachamama. Madre de Dios. Calle Madre Amor de Dios (por la urbanización El Águila, Costa Oeste). La reina madre. La madre del rey. Madres de hoy. Mala madre. Madres de alquiler. Suegras. Madres forzosas. Madres solteras. Madres de día. Madres en la playa de la Puntilla. Madres conscientes. Madre de nueve criaturas. Te quiero, mami.  Madreselva. Masa madre para el pan. La madre del cordero. Matronatación. No hay madre que por bien no venga. Madre superiora. Madre Teresa de Calcuta, ya santa. La madre que te trajo, niño. Madres por horas, sin contrato y sin seguro. Ay, mi madre. Mentar a la madre de uno. La matriz inversa de algo. El ciento y la madre. Un desmadre total. Eres la mejor madre del mundo. Madres de Plaza de Mayo. Asociación de madres y también padres de alumnos del colegio tal y cual. Madre del amor hermoso. La gran madre patria. La experiencia es la madre de la ciencia. Por tu madre, no me falles ahora. Las tartas de mi madre. Mi madre en bici. Las croquetas de la abuela (doble madre). Todo sobre mi madre. Supermamá. Madre de dragones, la que no arde, rompedora de cadenas. ¿Tuvo Frodo Bolsón una madre? Luke, yo soy tu madre. Marco y su mono, de los Apeninos a los Andes. Sierra Madre, México. La madre, de Maxim Gorki. La madre de Bambi. Mutter, Rammstein (2001). Frank Zappa and the mothers of invention. Tarjeta madre o placa base. Mamma mia, here I go again. La madre tanto de la gallina como del huevo. Mare mare mare, no mate usté al pollo, que la gallinita quiere matrimonio. Madre del universo, motor de vida, el inicio de todo, la luz primordial, vientre inmortal. Ideas para sorprender en el día de la madre, que fue ayer, por si alguien no se había enterado, pero que yo celebro a deshoras, hoy por ejemplo, regalando no cosméticos ni perfumes sino perennes referencias fortuitas.

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz (8 de mayo de 2017)

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De libros

Posted in Artículos by Alejandro Barragán Luna on 24/04/2017
plastilina

plastilina

Lo malo es que los libros no se pueden cocinar. Los puedes meter en el horno y les puedes echar alioli encima, pero no, no se comen. Arden fácilmente con el fuego y, encima, no soportan el agua, ni tampoco la cerveza, vino o refrescos, todo sea dicho, que después vienen los lamentos.
Lo malo es que no los puedes conectar al wifi para bajarte sus últimas ediciones. No los puedes tirar contra el suelo, ni lanzándolo desde un quinto piso, para que se desintegre, en aquellos casos en los que un arranque de cólera te incite a ello, a desintegrar cosas.
Lo malo es que hoy día, cuando no se les ignora directamente, se les cosifica con absoluta frivolidad. Vale que no los puedes hipotecar ni sirven de aval, eso está claro, pero se les trata como a meros libros florero, en serio. Poco menos que se les da el valor de un salero de plástico -ya sea una novela de Unamuno o el listín de las páginas amarillas. A veces, te encuentras con que te están vendiendo un libro el mismísimo día del libro (ayer, ¿no?) y mañana, si te he visto, no me acuerdo. Como si te vendieran un dentífrico en su supermercado.
Lo malo es que nos quedamos en el bookcrossing cuando faltan anglicismos que fomenten la lectura de libros analógicos entre jóvenes: más slow reading, finger paging o cosas así. Eso sí, a la juventud se la adiestra dándole -vendiéndole- libros falsos, descontextualizados o hipertextualizados, multimediáticos, con patrón de bloqueo y carátula luminiscente. Y mientras tanto no hay quien le explique a esa juventud que si compartes tus libros nadie podrá llamarte pirata. Y mira que es fácil adquirir libros de segunda mano por el precio de una tapa de ensaladilla, o libros nuevos por lo que cuesta una silla plegable de camping negra. Hasta existen sitios donde te los prestan gratis. Pero nada, así vamos. Que cuando te encuentras con un libro en las manos lo primero que piensas es en dónde lo vas a guardar.
Lo bueno, después de todo, es que todavía tenemos libros a nuestro alcance, incluso impresos.

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz (24 de abril de 2017)

Ultraidea para la llanura

Posted in Artículos by Alejandro Barragán Luna on 10/04/2017

IMG_3063Veían languidecer la llanura gris y mustia. Preocupados, un grupo de conocidos se reunieron una tarde en la cafetería de un hotel, o en un chiringuito, y entre copa y copa llegaron a la conclusión de que esa llanura podría acoger un parque temático turístico industrial de corte neovisigodo. El más iluminado de todo el grupo sugirió que la ultraidea del megaproyecto serviría para crear 265.590 empleos directos. El segundo más iluminado, resoplando, como diciendo, no hombre, no te pases, optó por la prudencia y rebajó la cifra hasta los 87.493. A más de uno (en masculino, porque era un momento muy viril) la imagen de la llanura llena de rótulos de neón le provocaba espamos de éxtasis en el bolsillo. Habrá que llamar a un par de inversores y constituir una fundación o un consorcio, o un algo que tenga página web. Hay que organizar un macroevento para vender la moto, digo el proyecto (con el entusiasmo se trabucaban). Si hubieran tenido un piano al lado, alguien habría tocado jazz. Hay que convocar a la prensa y contarles la parte genial de la idea. Hay que prepararse un tocho de quinientas páginas sobre el medioambiente para protegernos de los comehierbas. Habría que invitar a los agentes sociales más punteros del momento a que se unan a la causa. En la subvención está la clave. Las propuestas surgían así, como espuma amarillenta en una lluvia de ideas (somos los ‘riders on the brainstorm’, fue la expresión que usó con gran maestría el más anglófilo). Ya ni siquiera veían el partido en la tele, ensimismados todos bajo una capa de gozo a largo plazo.

Pero ahí que apareció el de siempre, el aguafiestas de cara angelical que solo bebía té con limón, y comentó con desdén que el proyecto se parecía demasiado a ese que el Supremo ha sepultado en Puerto Real. Los demás miraron incómodos sus anillos y carraspearon. El ideólogo maldijo el derrotismo tan portuense de su amigo y disolvió la reunión.

En la llanura gris y mustia seguirían languideciendo cientos de farolas y naves vacías.

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz, (10 de abril de 2017)

Ciudad de la infancia

Posted in Artículos by Alejandro Barragán Luna on 27/03/2017
fuente

fuente

El otro día, el PP llevó a pleno una propuesta para crear una ‘ciudad de la infancia’ en El Puerto, con áreas de convivencia familiar, zonas verdes, juegos al aire libre y hasta cantina con refrescos. Y un espacio así de llamativo es capaz de convencer de su necesidad a los padres que se preocupan por entretener a sus hijos en la calle, alejándolos así de las adicciones a las pantallas y a los sofás. Pero el Gobierno rechazó la moción porque no había un proyecto concreto para ser estudiado. Además, había de por medio una confusión terminológica, al debatirse sobre un recinto cerrado de ocio llamado Ciudad de la Infancia y al mismo tiempo, sobre el concepto de la Ciudad de los Niños del que habla el pedagogo Francesco Tonucci. Lo primero se refiere a la construcción de un parque más grande de lo normal, con negocios y vallas perimetrales, probablemente adaptado, esterilizado y de suelo blandito, cumpliendo toda normativa en vigor. Lo segundo es una política concreta, que busca que la ciudad de los niños sea la propia ciudad, El Puerto en este caso, que para eso los niños también son ciudadanos.

Crear espacios especialmente para los peques supone acotar espacios donde la seguridad y la comodidad priman sobre la diversión, la creatividad, el libre movimiento o el contacto con el entorno real de los niños. En cambio, crear una ciudad de los niños sería hacer de todo el pueblo un espacio en el que los niños puedan aprender a ser autónomos, arriesgados pero no temerarios, y a elegir su camino, aun manchándose las rodillas.

No sería malo que construyesen nuevos recintos infantiles, claro, pero en El Puerto hay playas, pinares, retamares, salinas, lagunas, ríos, parques, paseos, pistas deportivas, plazas y plazoletas, calles peatonales y calles peatonalizables para entretenerse, experimentar y aprender. Basta con que no haya caquitas ni restos de botellón ni ruidos de motores para que toda la familia se esparza en paz por cualquier parte de la ciudad. Aun cumpliendo las normativas.

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz (27 de marzo de 2017)

Escozor

Posted in Artículos by Alejandro Barragán Luna on 13/03/2017
piñas

piñas

Nos escuecen las imágenes o, por el contrario, nos escuecen los hechos. Nos escuecen las palabras, o bien los pensamientos, y viceversa. Nos escuecen los objetos o nos escuecen los sentimientos. Nos escuecen los símbolos, o no. Nos escuecen las risas o nos escuecen las lágrimas. Nos escuece el silencio o nos escuece el ruido. Nos escuece la solidaridad o, al contrario, nos escuece la caridad. Nos escuece el resultado o nos escuece el juego.

Nos escuecen los perros vagabundos y demás animales defecantes o nos escuecen los perros pijos con chubasquero, también defecantes por otra parte. Nos escuecen los muebles de Ikea o las pinzas de tender del Pryca, si es que aún existen. Nos escuecen las metáforas o, como a mí, nos escuecen los textos administrativos. Elegimos los pijamas o bien optamos por los esquijamas, para lo de escocerse me refiero. Nos escuecen los pedales o nos escuecen los autobuses naranjas. O nos escuece el coaching o nos escuece el yoga. Nos escuecen las habas y nos las cuecen, o el glutamato, y nos lo inyectan.

Nos escuece la pantomima o nos escuece la verdad. Nos escuecen los titiriteros o, por otro lado, nos escuecen los toreros. Nos escuecen los lápices o nos escuece el sistema qwerty, aunque no lo parezca. Nos puede escocer ora la alopecia ora las canas. Nos escuecen particularmente las princesas Disney o, por el contrario, nos escuece la bruja Piti. Nos escuecen los disfraces o los otros disfraces. Nos escuecen las corbatas o nos escuecen las pancartas. Nos escuecen las dicotomías reduccionistas o nos escuece la relativización absoluta. Unos me escuecen a mí a priori, de sopetón, y a otros los escuezo yo por mí mismo cuando puedo. O nos escuece el escozor, o lo disfrutamos.

Y así seguiremos inescrutablamente, escociéndonos sin parar, pero eligiendo, hasta que un asteroide, en sentido literal o figurado, se empotre contra el planeta y nos invite a todo el mundo a marchar con viento solar a otra galaxia reciclada a partir de basurilla espacial, y amoral.

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz (13 de marzo de 2017)

630 libros

Posted in Artículos by Alejandro Barragán Luna on 27/02/2017
murete

murete

Suposiciones, posiblemente barriobajeras, sobre los motivos por los que la biblioteca municipal adquiere con orgullo 630 libros y otros artículos de consumo cultural, por valor de 6.500 euros, comprándolos en la FNAC. 1. Por tradición. 2. Por mandato legal. 3. Porque lo contrario, comprar 6.500 libros por 630 euros, en este país del mundo, se antoja anticapitalista e inmoral. 4. Porque los libreros locales no forman un nicho de votos plausible y por tanto no entran en los planes de reactivación económica municipal. 5. Porque diez coma tres euros de media por artículo es un precio muy competitivo; tanto, tanto, que puede competir en varias categorías a la vez, como Ángel Nieto en su época gloriosa. 6. Porque Fonsi Nieto, sobrino de éste, desempeñó el papel de último rey mago a cambio de, precisamente, que se hiciera un desembolso en la multinacional francesa, en la cual tendría algún tipo de relación accionarial a través de una promotora de festivales rockeros… No, no, esta suposición no se sostiene; pasemos a la siguiente. 7. Porque alguien creyó que FNAC era la federación nacional de almacenes culturales, radicada, por qué no, en el polígono de las Salinas. 8. Porque la web de la FNAC, que es una firma de altísimo abolengo, es mucho más intuitiva que la de las librerías portuenses, que por fuerza y oposición, habrán de ser más ilustradas y racionales, y en consecuencia, mucho más complejas. 9. Porque la telecompra es mucho más cómoda que dar paseos por la ciudad con una lista de 630 títulos en el bolsillo, o en una carpeta, da igual. 10. Porque el envío postal es mucho más cómodo y veloz que cargar con todos los libros de un sitio a otro, en carretilla, o aún peor, en bolsas: a cinco libros por bolsa, saldrían 126 bolsas; que a dos bolsas por persona, serían 63 empleados municipales acarreando libros, o peor aún, uno solo dando 63 paseos, de la tienda a la biblioteca y vuelta y así hasta la extenuación.

No sé, alguna razón tendrán. Yo solo hago suposiciones.

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz (27 de febrero de 2017)

Torete, el gallo

Posted in Artículos by Alejandro Barragán Luna on 13/02/2017
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Estrellas

Hoy tenemos aquí, con nosotros, en exclusiva, a Torete, testigo de excepción de uno de los episodios más mediáticos de los últimos tiempos en la ciudad. Torete es uno de los gallos que se encontraba, hace unos días, en un añejo reñidero del centro cuando de pronto apareció la Policía y la velada terminó antes de tiempo. La gente ha tenido acceso a la versión oficial de la redada, que habla de numerosas irregularidades, levantamientos de actas y pedidas de documentación, y también se conoce la de los aficionados a las riñas de gallos, que defienden su legalidad por encima de todo. Sin embargo, la mayoría desconocemos la versión de los verdaderos protagonistas, los gallos combatientes que participaban en el evento.

Torete nos recibe erguido sobre una jaula, en un cuartucho decorado con carteles de la Warner Bros., fumándose un puro, mientras suena por un altavoz cascado una canción de Alice in Chains que se llama, precisamente, Rooster (que es gallo en inglés). Cualquiera podría pensar que un gallo, por el mero hecho de serlo, debería ser un rapero genuino, por lo que habría de suponerse que Torete sólo trata de esconder sus gustos ante la prensa, confundiéndonos con música grunge.

Antes de empezar, su agente nos ha advertido de que Torete no habla del cine de Disney ni de maíz transgénico, y tampoco está dispuesto a entrar en el debate de toros sí, toros no, ni en el de si las peleas de gallos son necesariamente machistas. Hemos aceptado sus condiciones, a cambio de que permita ser fotografiado y que grabemos la entrevista. Aún así, le hemos distorsionado la voz, hemos pixelado su pico y hemos ocultado su verdadero nombre con uno falso para protegerle ante cualquier amenaza que se presente de ahora en adelante.

Así que, con todo esto, si más preámbulos, representando al desconocido colectivo animal de los gallos de pelea, con todos ustedes, ¡Torete! Gracias por atendernos hoy, Torete, quisiera preguntarle: ¿creen los gallos, como los pollos y las gallinas, en el karma?

Publicado en El Alambique, Diario de Cádiz (13 de febrero de 2017)

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